Mira la escalofriante tortura que sufren las niñas de África cuando cumplen 15 años. Sus papas…


Los ideales de belleza son muy distintos alrededor del mundo, cada cultura tiene bien definidos sus rituales para conservar de la mejor manera el cuerpo humano y elevarlo hacia lo divino; en varias partes del mundo algunas modificaciones corporales extremas eran sinónimo de un estatus más alto, digno de la realeza, la nobleza o la clases sociales más poderosas, aunque hoy, pocos de estos han permanecido vivos hasta nuestros días, ya que provocaban inmenso dolor y en algunos hasta la deformación extrema del cuerpo; pero quienes más han sufrido a causa de esas transformaciones físicas, han sido las mujeres, ya que desde tiempos ancestrales, son estas criaturas las que han inspirado cientos de cuentos y mitos que han llevado a los hombres a la locura a causa de su físico. 

Todavía hoy podemos ver que estas creencias han permanecido de cierta forma en la cultura popular, lo podemos ver claramente en revistas, en las actrices, cantantes y figuras femeninas delicadas, esbeltas e incluso en aquellas que han tenido que pasar por el bisturí de algún cirujano, con tal de lucir más atractiva, angelical y deseable. Seguimos escuchando que “La belleza cuesta” y es algo que la sociedad parece aceptar muy bien, a pesar de la crueldad que esconden realmente estas tres palabras. Sin embargo el ejemplo anterior forma parte de un “ritual” moderno en el cual las mujeres eligen transformar su cuerpo como mejor les parece; pero hay otro tipo de tradiciones que siguen vigentes y le dan poca importancia a lo que una mujer quiere, y lo peor es que se practican de manera salvaje.




África es un continente en el que abundan aún varias tribus, gracias a las cuales se siguen aún realizando prácticas que no valoran la libertad de las niñas en el ámbito físico, considerando a las hijas como seres inferiores que no tienen derecho sobre su propio cuerpo, lo cual las convierte en víctimas de sus familias, y lo peor de todo, es que sus mismas madres, tías y abuelas les provocan tal sufrimiento; el rito del cual hablamos se llama “planchado de pechos” y muchas mujeres de África Occidental han sido torturadas bajo esta supuesta tradición. Desgraciadamente, todos los adultos del pueblo, padres de familia o lideres coloniales están a favor de esta penosa e injusta tradición. 


El fin de someter a las jovencitas a este ritual es para supuestamente proteger a las niñas de no iniciar con su vida íntima a temprana edad, o para evitar que se conviertan en víctimas de algún abusador, ya que en la sociedad de Camerún, Togo, Benín y Guinea Conakri (todas ciudades de África Occidental) se considera que el tener el pecho aplanado, hará a las niñas poco atractivas y por lo tanto no serán blancos de los hombres que buscan hacerles daño, e incluso para prevenir embarazos a temprana edad. Lo más curioso es que se dan más casos de este tipo en las ciudades donde los ultrajes son más comunes.  



Independientemente de la “buena intención”, este método de “aplanamiento” es doloroso, brutal y cruel, pues niñas desde los 9 o 10 años, cuando comienza la pubertad, pues en esta edad comienzan a crecer los pechos; la práctica consiste en utilizar piedras, espátulas y palos calientes para aplastar los órganos femeninos de las niñas, lo cual frenará o hará mucho más lento el desarrollo del pecho, dejando la piel herida, con diversas cicatrices y quemaduras; durante meses las pequeñas son sometidas a dicho ritual, el cual se lleva a cabo por horas hasta conseguir deformar por completo los pechos. 



Sin embargo, esta práctica no solamente trae a las pequeñas serios dolores, cicatrices y además del efecto psicológico negativo que genera en las víctimas, cuando el desarrollo termina, el pecho de las chicas queda completamente deforme y prácticamente inutilizado para alimentar a sus bebés cuando se convierten en madres. 


Debido a esto, muchas mujeres deben someterse a una doble tortura para poder dar leche materna a sus hijos, debido a la falta de sensibilidad del tejido y de las glándulas del pecho, las mujeres deben reactivar la circulación exponiéndose a las picaduras de las hormigas conductoras, las cuales resultan sumamente dolorosas ¿Y todo por qué? Por la ignorancia y el deseo de continuar una tradición egoísta y violenta. 


Actualmente la ONU y diversas Instituciones buscan proteger a estas mujeres y hacerlas sentir seguras nuevamente, iniciando campañas donde promueven la ilegalización de tal práctica e impartir educación hacia las madres de las víctimas para que cambien su percepción y se pueda defender a las niñas de un abuso tan cruel.
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