Lo que esta niña de 5 años hizo antes de morir prueba que Dios existe


Cuando Rachael Cronk llevó a su pequeña de cinco años Caroline al hospital después de una caída en su clase de baile, jamás se imaginó que la noticia que recibiría le cambiaría la vida por completo.

Mientras la tarde se hacía larga en la sala de espera, los padres de Caroline y su hermano Connor se preparaban para malas noticias pues hacía ya días que la pequeña tenía problemas para ver y moverse. “Tiene una masa cerebral”, dijo el doctor al mismo tiempo que Rachael se colapsaba en el piso sin creer lo que acababa de escuchar. Su pequeña moriría y no había nada que pudiera hacer para evitarlo.





El doctor le informó a la familia Cronk que no había manera de operar este tumor y que pronto Caroline perdería la habilidad de moverse y hablar. Desafortunadamente, esta era una condición extraña y los avances realizados para salvar a pacientes diagnosticados con esta enfermedad era de hace 30 años. Sólo 2% de las personas lograban sobrevivir este cáncer.

Ese porcentaje no era mucho, pero sí suficiente para que los padres de Caroline hicieran todo lo posible para que su pequeña pasara sus últimos momentos en la Tierra al máximo.

A pesar de su corta edad y de no entender por completo lo que le estaba sucediendo la pequeña se mostró valiente durante todo su proceso de radiación y quimioterapias, incluso cuando llegaba a vomitar en el auto y Rachael le preguntaba: “¿estás bien, cariño?”, Caroline siempre respondía con un “está bien mami, yo estoy bien.”



Debido a que la familia contrató un equipo de cámara y video para documentar la lucha de Caroline, la noticia de su enfermedad se esparció rápidamente y miles de personas mandaron cartas de apoyo y cheques para ayudar a los Cronk. Por las calles de su vecindario comenzaron a aparecer anuncios que decían ‘Los milagros existen’ y ‘Esperanza para Caroline.’

Los padres de Caroline utilizaron parte de los donativos para crear una organización sin fines de lucro que se dedicaría a realizar estudios relacionados con la enfermedad de su hija. Gracias a los cheques recibidos la pequeña pudo comenzar a tomar un medicamento costoso que reduciría el tamaño de su tumor, el cual mejoró su salud de manera notoria.



Caroline regresó a sus clases de baile y a la escuela, todo parecía regresar a la normalidad.

Sin embargo, al realizar nuevos estudios los resultados revelaron que el tumor no había disminuido lo cual era contradictorio ya que la pequeña se veía mejor que nunca. El tiempo se le estaba acabado.

Ante esta situación los padres de Caroline decidieron cumplir todos los sueños de su pequeña. Lo primero que hicieron fue construirle una piscina, ya que una de las cosas favoritas de Caroline era nadar. Su cumpleaños número seis y su recital de baile fueron adelantados en caso de que no alcanzara a celebrarlos en la fecha actual. Durante todos estos eventos la pequeña jamás perdió la sonrisa ni el carisma.



El tumor continuó creciendo hasta abarcar el 25% del cerebro de Caroline. Ni los medicamentos ni las oraciones habían funcionado. No había sucedido ningún milagro. La enfermedad comenzó a apoderarse de la pequeña haciendo que perdiera movimiento en brazos y piernas y finalmente su habilidad para hablar.

El 18 de julio del 2013, Caroline Cronk perdió su lucha contra el cáncer. La familia pidió que todos vistieran de blanco para el funeral ya que no lamentarían la pérdida de su hija sino celebrarían su vida. 

Una vez fallecida, los padres de Caroline pidieron a los doctores que removieran el tumor para que de esta manera pudieran llevar a cabo estudios y entender un poco más de esta enfermedad. Otra razón fue porque Rachael no soportaba la idea de que su pequeña fuera enterrada con eso dentro de su cuerpo. 



La historia de Caroline es un ejemplo de cómo la vida muchas veces se porta injusta con nuestros seres queridos y que lo que nosotros hagamos para hacer sus últimos días mejores puede hacer la diferencia entre una vida feliz o un final increíblemente triste. Quienes nos rodean crean esos momentos que nos hacen reír y ver todo color rosa. Mientras que el cáncer es una de las enfermedades más devastantes, no necesita ser un proceso tan doloroso si estamos rodeados de amor y apoyo. 

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