Lo que esta maldita llevaba en su maleta te hará creer que Dios NO existe


¿Qué es lo peor que has hecho por despecho? Ángela jamás imaginó que su vida terminaría peor que una pesadilla. Se casó con su novio de la secundaria, tuvieron dos hijos y no les iba mal económicamente. Lo que cualquiera desearía, ¿no? Todo cambió cuando Eduardo, su marido, contrató a una nueva secretaría; esa mujer se convirtió en el tormento de su vida. 



Utilizaba cualquier pretexto para hablar con Eduardo, le llamaba todo el día, a todas horas, hasta en la madrugada. Él se arreglaba para ir a la oficina como si fuera a una fiesta; volvía tarde a casa y el olor a ella lo traía hasta en los zapatos. Ángela sintió que no podía más; no sólo estaba perdiendo a su esposo, también el padre que jugaba con sus hijos quedó en el olvido. 



Después de 6 meses de relación con su secretaría Eduardo tomó la decisión de irse de la casa. Aquella tarde llegó más temprano de lo normal; se veía nervioso y muy apurado. Ángela lo siguió al cuarto y lo vio empacando sus cosas. Él sólo dijo: ¨Lo siento, ya no puedo más; me voy y no te preocupes, ya empecé los trámites del divorcio¨. Ángela sintió lo helado de su sangre, la impresión le cortaba la respiración y hacía hasta lo imposible para no derramar una lágrima, así que sentada en la cama y apretando los puños, respondió: ¨Está bien¨. 


Pero ella tenía otro plan. Las mujeres vengativas nunca van hacer un drama en el momento; planean cuidadosamente para después atacar. Ángela estaba enterada de que Eduardo compró unos boletos para irse de vacaciones con su amante, así que le pidió que esa noche por favor pasará a casa, para ver a uno de sus hijos que estaba enfermo, lo cual era mentira; había dejado a los niños en casa de su hermana. 

Cuando Eduardo llegó las luces estaban apagadas y la puerta abierta; le pareció muy raro, así que subió rápidamente a la habitación de los pequeños. No pudo encender la luz, antes de dar la vuelta Ángela lo golpeó con una pala en la cabeza y lo dejó inconsciente. El odio y el despecho la cegaban, corrió por un tenedor y se lo clavó en el cuello. Eduardo abrió los ojos pero a la mujer no le importaron sus súplicas y verlo bañado en sangre. Más de 7 veces metió y sacó el tenedor. Cuando se dio cuenta de que estaba muerto, colocó una sábana debajo del cuerpo y con un machete lo descuartizó poco a poco. Después envolvió los pedazos y los metió en una bolsa negra que luego echó en una maleta. 


Se tomó el tiempo de limpiar la habitación y se fue al aeropuerto. Quería entregarle a la amante un pequeño detalle. Pero las bandas de seguridad a la hora de pasar el equipaje se lo impidieron. Cuando los encargados se dieron cuenta la detuvieron enseguida. La mujer parecía estar contenta y sin ninguna culpa, sus palabras fueron claras: ¨Si no iba ser mío no sería de nadie más¨, finalizó entre carcajadas. 


Ahora Ángela enfrenta juicio por asesinato. ¿Qué castigo crees que merece?

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