Padre en shock juraba que su hija seguía viva, quería despertarla para llevarla a la escuela…


“Mi hija cantaba mientras yo arreglaba la puerta de la casa. De repente algo pasó y ya no escuchaba su voz, solo había polvo y un chillido fuerte que retumbaba en mis oídos” fueron las palabras de este padre quien en cuestión de segundos perdió lo más precisado de su vida, su pequeña hija de tan solo 4 años de edad… 



Alepo no es solo la Ciudad más grande de Siria, es uno de los lugares víctimas de las más terribles masacres registradas en los últimos tiempos. 

Desde hace varios meses y después de varios días de ataques imparables, agencias de la ONU  e incluso de la OMS tienen prohibido entrar al este de Alepo, ya no hay ayuda alimentaria, ni medicinas para la población, lo único que reina en Siria son intensos ataques aéreos y de artillería, mismos que hasta el momento han dejado como saldo cerca del 34% de la población infantil sin vida, tal es el caso de Ali, una angelito de 4 años de edad quien falleció luego de que una bomba cayera  a un par de metros de su hogar… 



Las impactantes imágenes de su padre sosteniendo su cuerpecito ensangrentado y cubierto de polvo se han convertido en todo un fenómeno viral en cuestión de minutos, pues más allá de que es la viva representación de los actos tan inhumanos vividos en Siria, la expresión de Samir, con su hija muerta en brazos es indiscutiblemente el dolor convertido en hombre, un dolor sencillamente imposible de explicar. 


De acuerdo con las declaraciones de los miembros del grupo del rescate, el impacto y dolor  sufrido por el padre era tanto, que durante horas fue imposible arrancar de entre sus brazos el cuerpo sin vida de su hija, pues este aseguraba que ella estaba viva y necesitaba despertarla para llevarla a la escuela como todos los días.  

Ya no había nada que hacer, Ali perdió la vida instantáneamente durante el bombardeo, su pequeña y dulce voz cantándole a su padre se ha extinguido para siempre… Ahora solo se escucha el ruido de la muerte y los gritos de la gente por las masacres que más que un evento sorpresivo, se han convertido en el pan de cada día. 


Samir ya no tiene ganas de vivir, su esposa falleció en octubre del año pasado durante otro bombardeo en el que lo único que pudo apreciarse ere como las casas caían y lo que una vez fueron negocios empezaron a desplomarse. El cuerpo de su esposa quedo sepultado entre los escombros y nunca fue recuperado, ahora que solo le queda el cadáver de su hija y el recuerdo de su dulce voz cantando como tanto le gustaba hacerlo… 

Mientras las bombas caen, el mundo calla y miles de inocentes siguen muriendo, mientras que otros tantos siguen en espera de que algún día la paz los vuelva a tocar… Di NO a la guerra. 

¡Juntos por un mundo Mejor! 
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