Ocultó un secreto escalofriante por 50 años, pero el día de su muerte todo fue descubierto


Desde hace más de un siglo, el mundo ha visto cómo cada vez más las mujeres rompen barreras en áreas que se consideraban dominadas por los hombres. Desde Sor Juana Inés de la Cruz hasta J. K. Rowling, siempre han tenido que luchar por ganarse un lugar en cualquier actividad, incluso aquellas consideradas ‘femeninas’.

Si regresamos un poco en el tiempo, los años 1800s dejan mucho qué desear en cuanto a equidad de género. En ese entonces pocas mujeres lograban ir más allá de la educación básica. Entre las profesiones más antiguas figura la de médico. En la actualidad muchas doctoras han marcado la historia con sus hallazgos y logros, pero en el siglo XIV la situación era muy diferente.



Por ello James Barry, quien nació en Irlanda con el nombre de Margaret Ann Bulkey, tuvo que ocultar su identidad por más de 50 años, para abrirse paso en el campo de la medicina. Como toda mujer, estaba destinada al matrimonio y por ello fue educada lo menos posible. Sin embargo su inteligencia era brillante. Cuando su tío -el verdadero James Barry- notó esto, él y su amigo, el general venezolano Francisco Miranda, decidieron darle ese ¨empujoncito¨ extra.



En 1809, después de la muerte de su tío, Mary adoptó el nombre de James Barry y comenzó a ocultar quién era realmente. Luego de graduarse en la Facultad de Medicina de la Universidad de Edimburgo, se unió al ejército para servir en hospitales militares.


Entre los méritos que se atribuyen a James se cuentan:

● Creó los análisis dentro el rol de higiene en la medicina

● Incrementó el mejoramiento en la limpieza de cañerías con materia fecal 

● Fue la primera médico en realizar una cesárea en la que sobrevivieron mamá y bebé

En 1845 Barry contrajo fiebre amarilla y fue obligado a retirarse del ejército. Desafortunadamente, una ola de calor que atacó a Gran Bretaña en 1865, acabó con su vida.



Durante casi medio siglo Barry escondió su género para ser aceptado en la sociedad. Sólo hasta su muerte se descubrió que era mujer, pero al parecer en algún punto de su vida Mary Ann Bulkey fue madre, ya que quienes prepararon su cadáver encontraron señales de haber estado embarazada.

Al revelarse esto muchos resolvieron sus dudas en cuanto al carácter y comportamiento de Barry. A pesar de todo fue enterrado bajo ese nombre y con su rango oficial en el cementerio Kensal Green en Londres.



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