Le dijeron que era “muy tonto” para ser bombero. Su primer día de trabajo salvó a 7 personas…


¿Qué te impide lograr tus sueños? Muchos niños de pequeños sueñan con ser bomberos. Ponerse el casco y salir al llamado de la desgracia es algo que emociona a cualquiera. Pero ¿qué pasa si te conviertes en adulto y aún quieres serlo? Álvaro Lafarge sabía que de grande quería ser como su papá, pero los demás pensaron que por tener Síndrome de Down no lo lograría. 




El padre de Álvaro murió cuando él tenía 15 años, pero el joven recuerda el momento como si hubiera sido ayer. Estaba en el patio de atrás jugando a encestar el balón. Escuchó los gritos de su madre y corrió rápidamente. Al entrar a la cocina la vio tirada en el suelo y con el teléfono descolgado. Las lágrimas corrían por su rostro. Álvaro sabía que algo malo había pasado y ella lo confirmó: ¨Papá murió, cariño, salvó a una niña pero las llamas se lo llevaron¨. Ante la tumba de su padre, arrodillado y con la pena que le carcomía el alma, Álvaro prometió que haría todo por convertirse en un héroe como él. 

A sus 21 años el joven sólo quería formar parte de los bomberos de Junín, en Buenos Aires, pero a pesar de que estuvo preparándose como cualquier otro aspirante, lo rechazaron. ¿La razón? No creían que tuviera capacidad para enfrentar una emergencia. Pero su madre no se quedó con los brazos cruzados. Ver a su hijo luchar por lo que quería fue suficiente para acompañarlo hasta el final. 

¡Dos años! estuvieron luchando por una oportunidad, pronto miles de personas lo apoyaron para que ingresara, hasta que se pudo concretar una reunión con el Ministro de Seguridad de Buenos Aires, Cristian Ritondo


Álvaro comprobó que había cumplido con todos los requisitos, demostró ser responsable, y su amor por la profesión logró que el ministro aceptara su pedido. ¿Por qué negarse ante alguien que sólo quiere ayudar a la comunidad? Cristian Ritondo firmó su nombramiento. 


Ahora el joven tendrá oportunidad de desempeñar diferentes tareas dentro del cuartel Junín, 30 horas semanales que combina con sus actividades deportivas, entre ellas la equitación. Álvaro se enfrentó a las críticas sólo por su condición, pero nada lo detuvo hasta convertirse en uno de los miles de héroes anónimos que luchan a diario por salvar vidas. 

Y a ti ¿qué te detiene? 


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