Las prácticas más enfermas de la antigüedad. Era legal violar a…


Por años la historia de nuestros ancestros ha sido estudiada para entender mejor de dónde venimos y por qué nos comportamos de la manera que lo hacemos. Mucho se ha descubierto acerca de la cultura prehispánica de Latinoamérica, viajando en el tiempo miles de años hasta antes de la llegada de los españoles. 



Antes de ser conquistadas y obligadas a adoptar el cristianismo como religión absoluta, las civilizaciones vivían en armonía llevando a cabo prácticas que para ellos eran completamente normales. 


Para los españoles muchas de las cosas que las civilizaciones antiguas hacían simplemente tenían que cambiar. El idioma, la comida, la forma de vestir y más, fue arrojado por la ventana completamente. Sin embargo, estas no fueron las costumbres que dejaron fríos a los conquistadores del nuevo mundo. Lo que los dejó con la boca abierta fue la manera de reproducirse.

Como cualquier otra cultura, la civilización prehispánica buscaba dejar su legado en la tierra, y para ello se basan en los dioses y la naturaleza para lograrlo. Estas prácticas reproductivas no fueron bien vistas ni aceptadas por los españoles por lo que se deshicieron de ellas rápidamente. 

Aquí te dejamos algunos actos que dejaron a los conquistadores europeos con la boca abierta. 

1. Tenían más de una pareja


Los pueblos prehispánicos eran mucho más liberales y de mente abierta que otras culturas. En este caso era aceptado tener más de una pareja con la cual podían reproducirse. 


2. Ser homosexual no era nada nuevo



La relación entre dos hombres no sólo se llevaba a cabo en Latinoamérica. Este tipo de práctica también se daba en la antigua Grecia ya que se tenía la creencia de que el único fin de las mujeres era tener hijos y los hombres buscaban a otros hombres cuando surgían otras necesidades. De igual manera dentro de la cultura prehispánica si un hombre quería estar con otro hombre era completamente normal. Los mayas, toltecas y mexicas eran los principales practicantes.

3. La autoexploración era considerada sagrada


Una vez que el cristianismo se apoderó de las culturas indígenas se les enseñó que cada vez que un bebé nacía, ese pequeño estaba “manchado” por el pecado cometido por sus padres al reproducirse. Dentro de la civilización maya, la autoexploración y traer un hijo al mundo eran vistos como algo sagrado ya que al crear vida pensaban que los dioses les darían más tierra para vivir. En otras culturas las mujeres eran vistas como diosas que representaban a la tierra, tener un hijo quería decir que le brindaban frutos. 

4. La magia jugaba un papel importante


Todas estas culturas alababan a los dioses y tenían uno para diferentes aspectos de su vida. Un dios del sol y la lluvia, uno para la cosecha y otro para las guerras. No es sorpresa que también contaran con uno para la fertilidad, al cual le oraban y pedían tener hijos. Para llevar a cabo este tipo de prácticas muchas veces visitaban “chamanes” o brujos del pueblo que les indicaban cuándo el cosmos estaría de su lado y podrían reproducirse obteniendo resultados exitosos. 

5. Los juguetes de adulto no son exclusivos del siglo XX


Debido a que el cristianismo educó a las civilizaciones prehispánicas a tener vergüenza del cuerpo, los objetos diseñados para que sus prácticas tuvieran un poco de variedad, fueron eliminados por completo. Los mayas y los huastecas solían exhibirlos como esculturas. Años después muchos arqueólogos encontraron artefactos tallados en madera muy similares a los juguetes que son utilizados hoy en día por el hombre moderno. 

6. Muchas cosas eran aceptadas, el adulterio no era una de ellas


A pesar de que tener muchas parejas e involucrarse con hombres era aceptado, cometer adulterio, es decir, engañar a la pareja estando casado era algo imperdonable. Si eran descubiertos, la mujer y su amante recibían como castigo ser torturados por los esposos engañados de manera brutal. Los castigos iban desde arrancarles la nariz a mordidas a cortarles alguna parte del cuerpo. 

7. El Honor


Para todas estas culturas el honor era lo más importante que alguien podía tener y el faltar a la palabra a la hora de pagar una deuda era una de las conductas más fuertemente castigadas. Cuando esto pasaba la persona que había sido defraudada obtenía el derecho de violar a alguno de los miembros de la familia de su deudor. La pena era ejecutada principalmente a los hijos o hijas más pequeños del deudor.


Ante los ojos de los españoles todas estas costumbres fueron vistas como una ofensa a Dios y reprimieron cualquier necesidad de llevar a cabo acciones que por naturaleza y evolución debían ser disfrutadas.
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