La depresión y la ansiedad son signos de lucha, no de debilidad. Mira por qué…


Durante años se han dado cientos de nombres a las personas que padecen trastornos depresivos o ansiedad; algunos las llaman débiles, poco aptas, hipersensibles, e incluso minimizan el problema diciendo que exageran las situaciones de la vida. No hay nada más alejado de la realidad, pues estos males son mecanismos de defensa, que la mente ha desarrollado para protegerse.

Es importante guardar la calma en los momentos de desesperación, y ser conscientes de que trastornos de este tipo se manifiestan cuando hemos pasado por momentos de angustia o situaciones que nos ponen en peligro. Quizá el día de hoy te sea difícil establecer una conexión real con el mundo exterior; llegó la hora de sanar esas heridas y de incorporarte nuevamente. 


Aprende a identificar los síntomas de estos dos malestares emocionales

1.Síntomas de ansiedad


La ansiedad es una reacción ante los “peligros que depara el futuro”; es una respuesta a nivel físico que activa en el organismo reacciones evasivas que incapacitan a la víctima. Generalmente se manifiesta de la siguiente manera: 

La persona se vuelve irritable y paranoica
Tiene problemas de inseguridad y baja autoestima
Vive con pensamientos de daño o de amenaza
Tensión excesiva en los músculos
Se pierde el sentido sobre los temores reales y probables y aquellos imaginarios o improbables. 
Pueden existir reacciones físicas, como dificultad para respirar, taquicardia, sudoración excesiva, cansancio o fatiga. 

Estas respuestas surgen ante los cambios repentinos de la vida profesional o del ambiente laboral. Entre éstos podemos reconocer el trastorno obsesivo compulsivo, el trastorno por estrés postraumático y ataques de pánico, así como fobia social o ansiedad con la interacción social. 

2.Cómo reconocer la depresión


En el caso de la depresión, podemos definirla como un padecimiento en el que la atención de quien la padece se ve disminuida y se orienta hacia situaciones dolorosas o complicadas. La víctima del trastorno depresivo suele tomar una actitud pasiva, ya que el cerebro manda una señal de conservación de energía. Estos pensamientos depresivos se activan ante los recuerdos de la pérdida de un ser querido, tras un fracaso o por el rechazo de alguien a quien apreciamos. Generalmente quien padece depresión tiene los siguientes síntomas: 

Se siente poco valioso después de alguna falla, pérdida de un ser querido o evento desafortunado. 
 Sus movimientos son mucho más lentos, suele entrar en un estado de “conservación de energía”.
Tristeza profunda y culpa. 
Se le dificulta sentir placer de cualquier tipo
Baja autoestima 
La vida deja de tener sentido. 

3.Manifestación de ambos trastornos


En ocasiones la persona puede presentar una mezcla de ambos padecimientos, generalmente en aspectos muy específicos. Quizá identifiques algunas de estas conductas en tu actuar; de ser así, lo mejor será buscar ayuda profesional. Es recomendable prestar atención a estos síntomas para prevenir que dichos trastornos frenen tu vida. 

Existen situaciones que implican amenaza y pérdida a la vez, las cuales activan ambos mecanismos de defensa de la mente. Por ejemplo, si recién se ha sufrido la pérdida de un ser querido, la persona puede presentar un cuadro depresivo, así como de ansiedad cuando está frente a un enfermo ya que esto le recuerda el momento trágico que vivió hace poco. 


Aunque existen ciertas similitudes entre ambos, la ansiedad focaliza los sentimientos de temor y la depresión magnifica la tristeza. Sin embargo, en casos como el ejemplo anterior se pueden padecer ambos, aunque en diferentes momentos. Pero generalmente siempre predominará uno. 

4.¿Se pueden superar estos males?


No hay cura total, pero ambos trastornos se pueden regular mediante ejercicios de relajación y manejo de emociones. Existen actividades que regulan la tensión muscular y mental a la que la víctima se encuentra sometida. A continuación compartiré contigo un par de ejercicios que puedes hacer dos veces al día en tu hogar o en cualquier momento que necesites calmar tu mente. 

Ejercicio de Relajación:

Escoge un lugar tranquilo y siéntate en el suelo. Tus piernas deben estar en ángulo recto respecto de tu cuerpo, puedes abrirlas un poco. El punto es encontrar una postura cómoda. Relaja los brazos y coloca tus codos sobre los muslos. Inhala, y para exhalar agacha tu cuello hacia el pecho. Siente cómo tu ritmo cardíaco disminuye, tu sangre se llena de oxígeno y te sentirás en calma.  


Ejercicio de Meditación: 

Crea tu propio ambiente seguro, recuerda concentrarte con alguna pieza musical, en un lugar con aroma agradable o en un espacio privado, como tu habitación. Puedes acostarte en el suelo o en un tapete. Estira todo tu cuerpo y siente cómo fluye la energía nuevamente. Respira profundo y concéntrate en los pensamientos positivos, dejando fuera las malas vibras y lo negativo. 

Estos ejercicios te servirán para enfocarte de nuevo, y puedes realizarlos siempre que tengas un pequeño espacio. Espero que esta información te ayude a superar esos momentos complicados por los que estás pasando el día de hoy. 
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