Esta perra utilizó sus instintos maternos para salvarle la vida a un recién nacido abandonado


¿Hasta dónde puede llegar el amor de una madre? Tener el privilegio de sentir vida en el vientre es algo que no se puede explicar; cada latido de su corazoncito te eriza la piel y no te importa lo fuerte que sean sus pataditas. Pero ¿todas nacemos para ser madres? ¿Cómo es posible que haya mujeres que abandonan a sus hijos a su suerte? ¿Pueden dormir tranquilas, sin importarles si el bebé tiene hambre o frío? Esto fue lo que sucedió en Argentina, cuando…



Una mujer acababa de tener a su séptimo hijo. Santino, de apenas un mes de nacido, tuvo la desgracia de nacer de alguien que es todo menos madre. Los primeros 3 hijos se quedaron con su padre y el resto con la abuela y algunos familiares. Pero aun después de ver que no tenía tacto para lidiar con niños que necesitaban amor, caricias, palabras de aliento, valores y una mano que los acompañara en el camino, la mujer se volvió a embarazar. 



Ella no se preocupaba por la leche de su hijo o por los pañales que usaría al día siguiente, conseguía dinero para mantener su vicio -el alcohol-, podían pasar los días y el bebé se quedaba en la cama, sin comida y sucio mientras ella bebía hasta perder la razón. En uno de sus días de borrachera dejó a Santino encargado con una vecina. Lo que supuestamente eran dos horas se convirtieron en días; la vecina no entendía cómo alguien era capaz de dejar así a su bebé y regresar como si nada. 


Pero aquella noche la mujer sobrepasó sus propios límites. El frío calaba hasta los huesos y los vecinos las vieron pasar con Santino tapado con una cobija muy delgada. Ella llevaba un vestido sin mangas y escote. ¡Cómo iba sentir algo, si estaba alcoholizada! 

Su plan era obvio. Caminó y caminó hasta llegar a las orillas del barrio. Cerca de una barranca, alrededor de las 11 de la noche, dejó a Santino en un montón de basura y se fue como si hubiera tirado cualquier desecho, abandonó a ese cuerpecito que apenas podía moverse, sus labios estaban morados y él tan desnutrido que su llanto casi no se escuchaba. 


Pero la vida no siempre es tan cruel. Hubo alguien que sí pudo oír el grito de auxilio de ese inocente: una perrita callejera. ¿Será posible que un animal tenga más corazón? Tenía a sus cachorros cerca, así que los llevó uno a uno para arropar al bebé y finalmente se recostó. Gracias a una perra, que también fue abandonada, las vecinas pudieron escuchar el llanto de Santino al amanecer. 


¡No podían creerlo! Ahí estaba la escena más conmovedora que habían visto en su vida: una perrita desnutrida, lastimada por los humanos, pero que protegía a sus cachorros a pesar de las circunstancias, y su corazón fue tan grande como para salvar la vida a un pequeño. 

Ahora la perrita se ha convertido en la heroína de la ciudad, recibe innumerables  muestras de cariño. La madre de Santino está detenida y el bebé con la vecina que lo encontró. 

¡Vaya que esta perrita ha demostrado lo que es ser una verdadera madre!

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