Enfermó y fue abandonado, pero una niña indígena de 9 años lo rescató y hoy luce genial…


¿Qué haces cuando ves en la calle a un perro maltratado? No me refiero sólo a aquellos que parecen haber sido golpeados, sino también a los que padecen alguna enfermedad que evidentemente los está consumiendo. El cineasta Tim Gorski disfruta de los paseos en la naturaleza; esta vez lo hizo en el Himalaya, en Bután. Su objetivo era llegar al monasterio Taktsang Palphug, y nunca imaginó lo que se atravesaría en su camino…



Aquella tarde el clima era ideal: ni frío ni calor, y con una buena compañía no podía ser más perfecto. Tim estaba a punto de conocer uno de sus lugares soñados, pero a mitad de camino la sonrisa desapareció de su rostro, pues un perro asustado, enfermo y abandonado salió de la nada, se veía hambriento y sediento, sin embargo lo que dejó a todos impactados fue la sarna que invadía su cuerpo. 




Era claro que el perro estaba enfermo y era temeroso. El pobre animal estaba tan asustado que no dejaba que nadie se le acercara, hasta que una pequeña niña indígena de 9 años le ofreció un pequeño pan y el animal parecía atragantarse; su caminar era lento pero el hambre aún lo hacía mover la quijada. Tim no pudo continuar, no lo iba hacer sabiendo que ese perro quedaría ahí, muriendo lentamente. Así que se sentó a un lado de la niña y el perrito y llamó al centro de rescate Bhutan Animal Rescue and Care. Después de ver al animal, los veterinarios explicaron a Tim que era probable que no resistiera la primera parte del tratamiento, porque su cuerpo estaba severamente dañado y la desnutrición no ayudaba. Al escuchar esto, la pequeña le suplicó a Tim que por favor lo ayudara, que no lo dejara morir, así que Tim decidió agotar hasta el último recurso. 


Gracias la pequeña, a Tim y a The Maya Foundation el perro recibió tratamientos y una operación de emergencia en el estómago, que estaba lleno de parásitos. Los primeros días su vida estuvo como colgada en el hilo de la muerte. Tim, como lo llamaron los del refugio en honor a su salvador, no se paró por dos semanas. Pero gracias a los cuidados de los médicos veterinarios y voluntarios ¡se volvió a levantar! 

Nadie creería que el perro de ahora es el mismo que fue abandonado a su suerte; parece otro, su pelo tiene brillo, por fin se le ven los ojos y corre sin parar.


Tim Gorski está muy contento de que su buen acto tuvo un grandioso resultado y sobre todo asegura haber aprendido una gran lección de esa pequeña, cuyo buen corazón lo motivo a salvar la vida de este hermoso e inocente perrito. 


¨La próxima vez que veas a un animal sufriendo, detente. Míralo a los ojos, que te está pidiendo ayuda. Sólo tienes que llamar, así que hazlo. Puedes seguir tu camino pero lamentándote no ganas nada¨, finalizó. 


Y tú, ¿qué hubieras hecho en su lugar?

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