Pareja muere de cáncer y dejan 3 niños huérfanos, pero Dios les tenía algo preparado



¿Miedo a la muerte? Sabemos que los días son contados, así como despertamos esta mañana, de malas, quejándonos del trabajo, la escuela o los problemas con la familia, puede que no tengamos otra oportunidad, pero ¿Qué es peor? Cuando la muerte nos toma por sorpresa o cuando nos avisa por medio de una enfermedad terminal que es cuestión de meses para que dejes de respirar, todas las personas que amas verán como día a día se te acaba la fuerza, esto fue lo que le pasó a...



Julie y Mike Bennet, eran un matrimonio de Liverpool con más de 20 años juntos, esta linda historia de amor terminó con tres lindos niños, Luke, Hannah y Oliver. Las cosas marchaban bien, Mike se dedicó a trabajar para su familia y Julie fue la mejor madre para sus hijos. 


Con el paso del tiempo se dieron cuenta de las habilidades de sus pequeños, Luke desde niño mostró su amor al arte, mientras que sus amigos se la pasaban jugando en el patio, él veía obras de teatro e imitaba a los personajes, era el primero en levantar la mano para los eventos de la escuela y sus padres lo apoyaban todo el tiempo, sabían que sería un gran actor. Lo de las artes venía de familia, pues Hannah podía pasar horas danzando, aseguraba que de grande sería una bailarina profesional, no había otra cosa que derritiera a Mike de ternura, que ver a su niña con un tutú rosado bailando por toda la casa. 


Y qué decir de Oliver, aún era muy chiquito para saber lo que quería en la vida, pero sin duda alegraba a todos con sólo sonreír. Cuando Mike regresaba del trabajo y pasaba un rato en casa, se sentía en paz. 

Sin embargo, el tiempo pasó y toda esa felicidad se convirtió en miedo, A sus 50 años, Julie, comenzó a sentirse muy cansada, había días en los que prefería quedarse acostada, pues tenía mareos y náuseas, dar unos cuantos pasos aceleraba su corazón. Pero lo preocupante fue cuando a Mike, de 57 años, le pasaba algo similar, no rendía en el trabajo y el hambre se le iba. 

Gracias a la insistencia de su hijo mayor, Luke, fueron al médico, pero el diagnóstico fue terrible, ambos sufrían de cáncer terminal. No había nada que hacer, pues la enfermedad se encontraba prácticamente en el 90 por ciento de su cuerpo. ¿Qué seguía? ¿Cómo preparas a tus hijos que apenas empiezan un camino, para no verte? ¿Qué iba ser de ellos? ¿Cómo les dices que te vas, sin romperles el corazón? 


Todas esas preguntas se apoderaron de la pareja, no tenían miedo de lo que el cáncer le haría a su cuerpo, el dolor, la caída del cabello, la falta de apetito y el cansancio, no eran algo que les preocupara, temían a no estar en la graduación de sus hijos, de no verlos cumplir sus sueños, no conocer a la persona con la que caminarían al altar, miedo a no estar cuando los necesiten, de no poder abrazarlos más, era momento de ser fuertes…


Fue cuestión de un par de meses para que partieran, sus últimos días fueron conmovedores, no los separaron ni un minuto, apenas y podían balbucear, pero su corazón aún latía, lo suficiente para decirle adiós a sus pequeños de 21, 18 y 13 años. Alrededor de sus camillas, los hijos se tomaron de la mano con sus padres y dijeron lo mucho que los amaban. Entonces Julie, con un tono muy bajo pero suave dijo ¨Sean fuertes mis niños, papá y mamá siempre los van a cuidar, luchen por lo que quieren, los amamos¨, minutos después falleció y Mike la siguió a los 5 días. 

Dicen que Dios quita, pero tarde o temprano multiplica, así fue, los amigos de sus padres organizaron una campaña para recaudar fondos, la respuesta de la gente fue increíble y lograron reunir más de ¡300 mil dólares!.

La cantidad servirá para que los jóvenes terminen sus estudios y cumplan sus sueños, como lo querían Julie y Mike, sin embargo consideran que fue demasiado dinero, así que donarán una parte a personas que luchan contra esta terrible enfermedad, ¡Sin duda la prueba de que fueron criados por grandes padres! 



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