Llevaba dos días muerto y nadie lo había notado. Lo que su perro hizo, te hará un nudo en la garganta


Cuando vemos a alguien que vive en la calle, es imposible imaginar todo lo que le ocurrió para que llegara a esas condiciones. Lo ignoramos, lo pasamos de largo y olvidamos que en esa persona podría haber un gran corazón. 

Así fue la historia de Juan Chávez, un hombre que vivía en Oaxaca y que no tenía hogar. Se ganaba la vida, más bien, unas cuantas monedas, al cuidar autos frente a un banco. Al final del día tenía poco pero con gusto lo compartía con su fiel amigo, Nacho, un perro que se había encontrado cuando sólo era un cachorro. 



Un día después de trabajar, Juan se acomodó en una esquina sobre unos pedazos de cartón y periódicos, Nacho como siempre, se había hecho bolita a un lado de él. Los rayos del sol brillaban sobre ellos al amanecer, Nacho se levantó a hacer del baño y quienes pasaban por ahí se sorprendieron de que Juan siguiera durmiendo…



Uno de ellos llamó a una ambulancia, Juan no respondía y al llegar los paramédicos lo declararon muerto. Cuando las autoridades llegaron para mover el cuerpo, el perro se negó a moverse de ahí. Por horas intentaron separar a Nacho de Juan pero no tenían éxito, el perro ladraba, amenazaba con morderlos y no podían hacer mucho.


Tras varias horas de intentarlo por fin lo lograron, Nacho sería trasladado a un refugio pero cuando lo subieron a la camioneta y estaba por arrancar, el perro saltó a la calle y volvió a colocarse cerca de su humano, le lloró y cuando finalmente lograron levantar el cuerpo, el perro persiguió a la ambulancia, pero su travesía no terminó ahí, sino que acompañó a su amigo hasta la fosa común, en donde permaneció varios días, hasta que un refugio de animales lo adoptó para darle un hogar. 

Nacho tardó unos cuantos días en reponerse, lo bañaron y lo alimentaron pero estaba muy desanimado, sin embargo, aunque ahora sus ojos no tienen el mismo brillo, Nacho es un perrito amado y con un nuevo hogar.

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