La NASA comprobó que todo lo que dice la Biblia es verdadero


No todos los días una institución científica como la NASA se queda sin respuestas para explicar un fenómeno de este universo, y mucho menos busca la razón en algún texto religioso. Sin embargo, esta vez la ciencia se quedó corta y la única respuesta fue algo divino. La NASA no tuvo más remedio que aceptar que lo que la Biblia decía era verdad.



Esta pequeña y maravillosa historia de las computadoras de la NASA comenzó a circular a fines de los años 60 y a principios de los 70, justo cuando el programa Apollo era de lo único que se podía hablar. De acuerdo con la historia, en preparación para los alunizajes de Apollo, una computadora de la NASA calculó las posiciones de la Tierra, la Luna y otros cuerpos del sistema solar, con gran precisión nunca antes alcanzada.




Durante la investigación se comenzó a calcular la historia de la Tierra y su posición en comparación con el resto de los planetas del sistema solar, usando un poderoso programa de computación. Este programa detectó una falla en el siglo XV antes de Cristo, producida porque los cuerpos del sistema solar no estaban alineados en la posición correcta, indicando que faltaba en el tiempo casi un día entero. Además, varios siglos después también faltaba un periodo de 40 minutos. En total el tiempo perdido era un día entero.


Científicos e ingenieros de la NASA estaban desconcertados por este problema, hasta que un exsacerdote que trabajaba en el programa Apollo abrió la Biblia en Josué 10:12 - 14 y 2 Reyes 20:8 - 11. El personal de la NASA supuestamente se dio cuenta de que el día que faltaba podría ser explicado porque, de acuerdo con la Biblia, Dios detuvo el Sol y la Luna durante casi un día entero para que Ezequiel escapara de sus enemigos. Indudablemente esto era la única explicación lógica para esa falta de tiempo.


A pesar de que esta historia apareció en algunos periódicos de Estados Unidos durante esa época, por alguna razón se hizo hasta lo imposible por ocultarla… hasta que llegó el internet. Harold Hill, presidente de la compañía Curtis Engine, filtró la historia en su libro “Cómo vivir como el hijo de un rey”. Él es uno de los pocos que estuvieron presentes ese día, ya que su compañía estuvo colaborando en el proyecto junto a la NASA. La historia se hizo pública de nuevo hace algunos años, pero la NASA se ha negado a confirmar o negar si es verdad.


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