La escalofriante verdad detrás de las empresas que usan fetos de bebes. No volverás a tomar coca


Uno de los rumores más fuertes que surgieron para afectar a ciertas empresas dedicadas a la creación de alimentos mediante un comunicado de una asociación pro vida de los Estados Unidos, mismo que se hizo viral en todas las redes, advertía que algunas compañías utilizaban embriones humanos para potenciar el sabor dulce o salado de sus productos y así evitar adicionar sal o azúcar a estos y fuera más “naturales”. Algunas de las marcas que se vieron involucradas en el fuerte señalamiento fueron Nestlé, Kraft y PepsiCo, Coca-Cola cayendo en una tremenda crisis, sobre todo de prestigio.



Definitivamente este mensaje enviado por la asociación tenía un objetivo muy claro: el paralizar la producción de estas poderosas empresas y que se buscara un sustituto para que no dañara los embriones humanos dentro de las madres, calificando este acto como poco ético, deshumanizado, además de insano, aunque la realidad es un poco distinta a como nos la contaron. ¿Quieres saberla? 




En la actualidad las grandes compañías productoras de alimentos han tenido que adaptarse a las necesidades de alimentación de las personas, pero han pasado por procesos fatales que los han obligado agregar cantidades insanas de azúcar o sales que únicamente dañan el organismo, misma razón por la que durante años se han buscado alternativas para sustituir estos saborizantes tan terribles. 


Por ese mismo motivo las cosas se ponían tensas, cada día más se exigía la contratación de catadores que probaran los productos y verificaran que no tuvieran sustancias indebidas, además, como todo negocio, se busca la forma más sencilla, rápida y menos costosa para conseguir los resultados buscados, razón por la cual tuvieron que orillarse a hacer uso de la ciencia, pues lo que hicieron para controlar el sabor de los productos es una locura. 


Efectivamente, se recurrió a la investigación genética de los seres humanos, sin embargo, son procesos extremadamente regulados, que les indica lo que está y no está permitido de estos procedimientos, pues no únicamente se oponen a sociedades enteras pro vida, también a la religión, que podría calificar esto como un acto antinatural a las leyes de Dios… 


La realidad de todo esto es que en los alimentos no se utilizan embriones humanos, lo que en realidad se utiliza es un tipo de célula llamada HEK 293 la cual su origen proviene de un embrión humano, pero su utilización no es mediante la extracción a fetos, así como tampoco es utilizado para intensificar o sustituir los sabores dulces o salados, esa es mera desinformación. Mejor te explicaremos qué es el HEK 293 y por qué está permitido su uso en la industria de los alimentos. 

La verdadera historia de esta célula fue durante el año de 1973, donde una mujer decidió abortar a su bebé, algo normal en Alemania donde era un procedimiento permitido sin impedimentos, pero en lugar de desechar al bebé pidieron autorización para la utilización de ese embrión, fue el científico Frank Graham quien logró elaborar una cadena estable y clonable a partir de la extracción de células del riñón del pequeño. Se le dio el nombre de HEK 293 al ser el número de veces que se realizaron experimentos con este material genético. Interesante, ¿cierto? 


Cuando supieron que este material podía ser replicado cuantas veces fuera necesario ya no se tuvo que recurrir a embriones para su extracción, siendo que la información dada por esa asociación pro vida en contra de estas empresas, es totalmente falsa. Pero fue gracias a la empresa Senomyx que esta célula pudo entrar a la industria de fabricación de alimentos. ¿Pero para qué sirve? 


El descubrimiento abrió las puertas para conseguir pruebas de “catado” de los sabores, esto sin la necesidad de tener a personas especializadas en esto que a final de cuentas tampoco eran certeros porque variaban los gustos de todos, entonces tampoco era necesaria la extracción de embriones, ya que debido que a raíz de las células de un riñón utilizado en 1974 todos pueden hacer réplicas, ahora las empresas pueden saber si sus productos son dulces o salados sin necesidad de probarlos.

Aunque es un procedimiento al que la sociedad religiosa se opone es una realidad de los avances tecnológicos de nuestros tiempos.

Recomendados
Recomendados