El embarazo más raro de la historia. Dios también se equivoca


Hoy te contaremos una historia real que nos demuestra que la vida da muchas vueltas, a veces parece acabar con nosotros por completo, sin embargo la fe y la fuerza interior pueden contra cualquier pronóstico.

Esta es la historia de la estadounidense Andrea Grant. En el año 2001 la iglesia en la que su padre era pastor  explotó en llamas debido a una fuga de gas, en ese momento ella y su hermano se encontraban dentro y a pesar del terrible accidente ambos lograron sobrevivir, aunque no ilesos, rápidamente debieron ser llevados al hospital más cercano, milagrosamente llegaron a tiempo y después de largas horas en emergencias los médicos lograron salvarles la vida. 




Ambos sufrieron quemaduras graves en todo el cuerpo y rostro por lo que debieron pasar mucho tiempo en el hospital. Tan solo imagina lo asustados que estaban y el dolor que sintieron cuando esto sucedió, el fuego quemó su piel horriblemente por lo que estuvieron conectados a un suero de forma permanente mientras estuvieron hospitalizados, las enfermeras debían administrar una gran cantidad de antibióticos y analgésicos para ayudar a los pequeños de menos de ocho años a soportar el terrible dolor, esto debido a que las heridas eran muy profundas y tardaban mucho en sanar. 



Afortunadamente sobrevivieron, sin embargo esto les dejó marcas tanto físicas como psicológicas que los seguirían para toda su vida. 



Al crecer Andrea compartió sus deseos de ser madre con los doctores, a lo que ellos contestaron afirmando que ella no podría tener hijos jamás y que en caso de embarazarse seguramente lo perdería.



Se le explicó a Andrea que debido a las graves quemaduras su piel no es flexible y que no podría estirarse lo suficiente como para que el feto creciera, por lo que seguramente llegaría el momento en el que el bebé no podría sobrevivir y su cuerpo lo abortaría por sí solo antes del cuarto mes.

Al tiempo se dio cuenta que esperaba un bebé y a pesar de las advertencias de los médicos ella estaba decidida a sufrir lo que fuera solo para darle a ese pequeño la oportunidad  de vivir. 



Milagrosamente ella desafió los pronósticos con mucha fe luchando por la vida del pequeño angelito. El proceso no fue fácil para ella, sin embargo, su hijo logró nacer aunque minutos después del parto ella murió. 



Aunque dio la vida por su hijo, murió con una sonrisa en el rostro como símbolo del amor que en todo momento sintió por él.  

Para muchas personas ver esto es algo inspirador y muchos han respondido de forma positiva, por lo que rápidamente sus fotos e historia fueron compartidos en las redes sociales, en poco tiempo se volvieron virales, ella le dijo a la CBS “En realdad no pensé que esa fuera la respuesta que recibiría, pero me siento muy agradecida”. 



No hay duda que un fuerte corazón es lo único que se necesita para lograr lo que te prepones y que una madre estaría dispuesta a hacer todo por su hijo. 

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