Cómo un viaje SALVÓ mi matrimonio y mi vida. Hará lo mismo por ti…


Me parece una verdadera pena ver como las parejas por pura desidia, se dejan vencer y llegan a un punto tan frágil, que se separan, pero lo que me parece más terrible es la falta de compromiso que manifiestan entre sí, ya que consideran que era “inevitable” ¿Realmente es inevitable el divorcio? 

Es difícil para una sola persona llevar la carga completa de un matrimonio, comprendo cuando es solamente uno el que está haciendo todo el esfuerzo para salir adelante, pero cuando ambos deciden alejarse sin siquiera intentarlo, creo que esas personas caen en un terrible error. Para la Doctora Mary Speed, una reconocida consejera profesional estadounidense, afirma que casi cualquier relación puede ser salvada después de una terrible crisis, pero para que eso ocurra, debe existir cooperación de ambas partes.

Eso me recuerda a una historia que leí hace poco, sobre dos parejas, que aparentemente no tenían nada en común, pero que después de muchas crisis y varios intentos sin éxito para recuperar el interés en su matrimonio, tomaron la decisión correcta…


Cada día era más difícil para Verónica y Cristian convivir, parecía una pesadilla, pues nada de lo que disfrutaban antes de vivir juntos les causaba alegría. La rutina era siempre la misma: llegaban ambos estresados después de un largo día de trabajo y comenzaban los reclamos,  un rato de pleitos, gritos, llanto y después un incómodo silencio que perduraba hasta el día siguiente, tal vez lo único que hacían diferente era comer separados, porque ni siquiera usaban ya el comedor, él almorzaba en la recámara y ella sola en la sala mientras veía la televisión. 

Para Perla y Leonardo, no era muy diferente, ya ninguno de los dos se esforzaba en los detalles, ella poco empeño ponía en su arreglo personal, llegaba a casa y siempre usaba zapatos deportivos, no se maquillaba para los eventos especiales tampoco y cuando iba a la oficina a esperar a Leonardo, él ni siquiera la invitaba a pasar a la recepción, le decía que esperara en el auto, pues el entusiasmo de su relación se había perdido años atrás. Ya ni siquiera se esforzaba tanto en su trabajo como antes, no tenía mayor motivación para hacer las cosas que esperar el fin de semana para descansar en casa. 

Verónica estaba desesperada, sentía que cualquier día algo la haría estallar, buscaba un escape, algo qué hacer antes de que su esposo llegara y comenzaran nuevamente a discutir, el sólo hecho de pensar en aquello le provocó enormes deseos de salir huyendo, pero para despejar un poco su mente y distraerse, comenzó a buscar imágenes de lugares a los que le hubiera gustado viajar… ¿Qué esperanza de que eso ocurriera a esas alturas? Pero de pronto se le ocurrió una idea: planear unas vacaciones…  y en internet encontró una gran oferta que incluía 4 días relajantes en un lujoso hotel al lado de la playa, pero no sabía si su esposo se prestaría para ello, entonces le mandó un mensaje que lo cambió todo… “No hagas planes para el fin de semana largo, tengo algo que nos puede gustar, por favor no lo arruines”

Mientras tanto Leonardo y Perla se encontraban otro fin de semana más sin planes, solos, con ganas de desaparecer y no volverse a ver la cara nunca, pues el ver la falta de motivación de cada uno resultaba deprimente y confuso… tuvieron una larga charla y pensaron que para que las cosas funcionaran debían hacer algo especial, algo nuevo, pero no en la ciudad, tenía que ser algo alejado, unas vacaciones o algo que le devolviera la vida a su matrimonio, pues se habían convertido en dos extraños viviendo en la misma casa.

El destino estaba echado… y cuando escogieron el lugar, les pareció que no había mejor opción que un destino al que tenían años planeando ir: una linda cabaña junto al mar.

No hace falta decir que Verónica y Cristian pasaron las mejores vacaciones de su vida, jamás pensaron que en sólo cuatro días, pudieran acabar con esos conflictos que no habían logrado resolver durante años… pero por más extraño que parezca así fue, después de llegar a descansar a su destino, se bañaron juntos en el tibio mar y reposaron en la suave y cálida arena que reflejaba hermosos destellos, el paisaje era hermoso, así como las risas que intercambiaron mientras recordaban bellos momentos que habían pasado juntos. La vida nuevamente les sonreía, y pronto recordaron y se dijeron lo importantes que eran el uno para el otro.

Leonardo y Perla tuvieron una experiencia similar, jugando en esa bella cabaña rodeada de océano y naturaleza, pero cerca del centro turístico de la ciudad, caminando en la playa al anochecer y explorando los destinos fantásticos que ofrecía un nuevo destino, sin embargo lo mejor del viaje, fue la última noche que pasaron, pues Leonardo reservó una mesa en un exclusivo restaurante, planeó una romántica cena donde le dijo a su bella esposa que la amaría por siempre y trataría de sorprenderla hasta el último día de su vida… Perla por su parte, lucía más hermosa y radiante que nunca, como si la brisa del mar hubiera revivido esa chispa tan delicada que hizo que su esposo se enamorara como la primera vez.

Es importante que las parejas salgan de la rutina… no todo en la vida deben ser problemas, trabajo, estrés, desacuerdos y cuatro paredes, la Dra. Mary Speed dice al respecto lo siguiente: “Antes de divorciarse la pareja necesita alejarse de la gente, los lugares y las cosas que los han separado”. Una pareja que ha perdido la sensibilidad de ver lo bueno que existe en su relación, necesita desintoxicarse y para ello, tiene que encontrar un punto neutral, un lugar diferente, pues eso los hará actuar de manera distinta y recuperar esa confianza y amor que han sido aplastados por el rencor, la rutina y los conflictos no resueltos. 

Muchas veces el precio que se paga por un divorcio, tiene un alto costo emocional, quizá muchas parejas piensen que no pueden darse el lujo de pagar un fin de semana de vacaciones en un destino turístico paradisíaco, pero no tiene que ser así, pueden ir a algún lugar alejado de la ciudad, acampar en la montaña, ir a un hotel no muy costoso o simplemente salir de ese ambiente que está terminando con su relación. 

Recuerda que la voluntad es lo único que necesitas para salir de esa crisis en la que se encuentra tu matrimonio, la vida está llena de esperanza y todas las parejas merecen una segunda oportunidad para enamorarse.  
“Dar tiempo a quien queremos es el regalo más preciado. Es posible dar sin amar, pero imposible amar sin dar” 

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