4 consejos que todo padre debe tomar en cuenta para criar hijos exitosos. Su desarrollo cerebral depende de…


Los niños necesitan un ambiente seguro y mucha paciencia de sus padres para desarrollarse a la perfección, crecer sanos y fuertes. Pero en ocasiones los papás no se preguntan si realmente están haciendo todo para que sus pequeños sean felices, y muchas veces dejan de lado la importancia de las demostraciones de afecto. 

El amor es primordial para el desarrollo del cerebro del pequeño, pues no solamente lo hará sentirse protegido, sino que le ayudará a reforzar ese vínculo afectivo con los padres y a desarrollar un apego saludable. Es necesario besar a los hijos, abrazarlos, atenderlos cuando lloran y demostrarles que no importa lo que pase, siempre estaremos dispuestos a ayudarles. 


De acuerdo con una investigación del escritor Eduardo Punset, la atención que demos a los hijos hoy se reflejará en su seguridad y en su felicidad el día de mañana, porque el principal objetivo de todo padre es ver a sus pequeños felices y exitosos. 


1.Las carencias emocionales crean trastornos


Los bebés necesitan afecto para aprender, desarrollarse y sentirse seguros, su naturaleza humana les dicta que requieren saberse protegidos por sus padres. Si un pequeño no recibe caricias o amor, o si le es negado el contacto físico como los abrazos, se sentirá abandonado y desprotegido. 

Cuando un niño está en brazos de su madre o de su padre, se generan señales neuronales que estimulan el desarrollo de su cerebro, lo cual fortalece al pequeño; se crean vínculos especiales y se sientan las bases para las futuras relaciones humanas. 

De esta manera se crea un apego positivo con el menor, generando confianza y previniendo trastornos futuros. Los niños que no son atendidos en los primeros años de vida suelen presentar altos niveles de estrés y de ansiedad, lo cual genera un apego negativo que los hace depender de la madre por más tiempo. 

2.Atención durante los primeros años de vida


Los primeros dos años de vida de la criatura son críticos, porque durante ese periodo el cerebro está en proceso de formación. Al salir de vientre dicho órgano ha madurado 30%. Pero es importante poner especial atención al apego y a la seguridad emocional, pues la idea de que los niños que “se consuelan solos” son más maduros es una falsedad que puede afectarlos en la etapa adulta.  

Cuando un pequeño llega al mundo sólo tiene una manera de comunicarse y es mediante el llanto; por ello es necesario darle atención, afecto y seguridad para que su cerebro capte el mensaje de que las personas que están a su cuidado no dejarán que se estrese o se angustie.  

Si un niño es ignorado en momentos de llanto, aprenderá que su angustia no genera nada en sus padres y crecerá lidiando con esas emociones confusas, lleno de estrés y de miedo. 

3.Estar cerca de sus padres le dará seguridad por el resto de su vida


Estar cerca de los hijos cuando lloran, consolarlos, darles atención y abrazarlos no los hará ser malcriados o berrinchudos. Por el contrario, les ayudará a desarrollar de manera saludable el apego hacia sus padres y también les enseñará a relacionarse con sus semejantes en diferentes etapas de su vida. 

Un niño que crea vínculos emocionales saludables a temprana edad, podrá relacionarse fácilmente, ser empático y tener una autoestima fuerte en la infancia y en la adolescencia. También se pueden evitar los complejos y traumas en la edad adulta; quien da cariño a sus hijos durante esta etapa podrá gozar de un hijo adulto con facilidad para expresar sus emociones, sus inconformidades, y también para manifestar el amor a sus padres. 

4.Es necesario darle educación emocional


Un bebé cuando recién llega al mundo tiene grandes dificultades para controlar sus emociones, pero esto es parte de su aprendizaje. Consolarlo, abrazarlo, arrullarlo y hacerle sentir protegido juega un papel muy importante en su desarrollo emocional. 

Los niños que lloran por horas sin ser atendidos por sus padres se vuelven emocionalmente dependientes y crean un apego no sólo con los padres sino con cualquier persona que les dé afecto, porque nunca aprendieron a desarrollar su fortaleza emocional. 

En conclusión: los niños necesitan de sus padres para controlar sus emociones, crear vínculos afectivos fuertes a temprana edad. Se trata de darles todas las herramientas para que crezcan sanos, felices, amados y puedan cumplir sus objetivos en cada etapa de la vida. 
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