10 cosas que avergüenzan a una mujer pero de las que deberían sentirse orgullosas


A lo largo de los años me he dado cuenta de que las mujeres se avergüenzan de muchas cosas sobre su persona, su cuerpo, del papel que han desarrollado en la vida y, sobre todo, de cómo todo ese trabajo y ese esfuerzo se han reflejado en su vida. 

¿Acaso no se dan cuenta de que nosotros, como hombres, valoramos todo eso? Por eso no debes dudar de los comentarios amables de tu esposo, de tu pareja o de la gente que te aprecia, pues ellos han sido testigos de tu incansable lucha por superarte y por amar a tu familia. 

Quiero dedicar esta reflexión a todas la mujeres que han decidido convertirse en el sostén de su familia, que después de un intenso dolor han traído una nueva vida al mundo, y a aquellas que a pesar de todos los cambios que sufrieron a través del tiempo, se sienten felices y plenas con sus decisiones. 


No sientas vergüenza por ser quien eres hoy: ámate, valórate y recuerda que las cicatrices emocionales y físicas son la prueba de que has logrado vencer los obstáculos de la vida:  

1.Tener estrías


¿Qué mayor prueba de amor y sacrificio que cambiar tu cuerpo por albergar vida dentro de ti? Muchas mujeres sienten vergüenza por esas marcas en su abdomen, pero ¿recuerdas cómo acariciabas tu vientre con amor esperando la llegada de tus hijos? Ese sentimiento es algo que recordarás toda tu vida, y esas marcas son la prueba de lo que tu cuerpo puede hacer. Acéptate como eres, no has dejado de ser atractiva por convertirte en madre, simplemente has llegado a una nueva etapa llena de cambios. Cada que veas a tus hijos triunfar sabrás que has hecho lo correcto, ama tu cuerpo tanto como ellos te aman a ti. 

2.Manchas en la cara por el embarazo


No has dejado de ser hermosa por ello, no debes hacer caso a los comentarios hirientes de los demás. Recuerda que cada organismo es diferente, y si el tuyo ha respondido de esa manera a un proceso natural no tienes por qué avergonzarte. Todo ese pesar desaparece al ver la sonrisa de esa pequeña criatura en tus brazos. 

3.Ser ama de casa


¿Por qué la sociedad critica las decisiones de las mujeres? No importa si has elegido trabajar o si has preferido dedicarte al hogar y a la atención de tus hijos, no por ello eres menos valiosa. No te sientas inferior a esas mujeres que, por elección o por necesidad, tienen un trabajo, nadie tiene derecho a juzgar tus decisiones. Al final del día duerme tranquila sabiendo que has cumplido tus objetivos, y no por ser esposa, madre o ama de casa, te sientas menos mujer. Te aseguro que sin tu presencia tu familia no sería igual de feliz. 

4.Várices


Los largos ratos de pie para alistar a los hijos cada mañana, las caminatas para llegar a casa, preparar los alimentos para la familia, las agotadoras e incansables tareas del hogar... todo ese cansancio se refleja en tus piernas, en esas pequeñas venas que apenas son visibles pero que aun así causan incomodidad. No te preocupes por eso, pues esas marcas son pruebas de tu fortaleza física, de tu entrega hacia la familia, de tus ganas de salir adelante y, en otras palabras, de la responsabilidad que implica para ti ser mujer. Esas pequeñas imperfecciones son las que te hacen perfecta. 

5.No tener manos tan suaves


¿Quién dice que tu femineidad se mide por la suavidad de tus manos? Ellas cargaron, bañaron, cuidaron y protegieron a tus hijos. Quizá el paso de los años ha dañado esa parte de tu cuerpo, pero no por eso tus caricias han dejado de ser mágicas. Porque esas manos pueden adoptar el papel de enfermera, cocinera, dibujante, escultora, diseñadora de modas, costurera... Quizá hoy no sean tan suaves como antes, pero sin duda están llenas de amor y de ese dulce calor en que tu familia busca refugio. 

6.Sobrepeso


Aunque dices que lo vas a intentar el tiempo se va volando; las actividades diarias, el trabajo y atender a todos te hace dejarte a un lado. La falta de tiempo no te permite dedicarle un poco a tu cuerpo, pero no debes culparte. Entiende que también debes darte ese espacio para sentirte feliz, para estar plena y relajarte. No te juzgues, toma un descanso de la rutina, pide ayuda a tu pareja y poco a poco podrás dedicar tiempo a estar en armonía contigo misma. 

7.Ser madre soltera


La sociedad es muy buena para juzgar a las madres que se hacen cargo de sus hijos sin ayuda de un hombre, pero jamás reclama a esos padres irresponsables. No te sientas mal por salir de casa para trabajar, nadie tiene derecho a criticarte. Y quítate la idea de que eres “mala madre” por no estar todo el día con tu pequeño; por supuesto que deseas estar con él más tiempo pero las circunstancias no lo permiten. Tal vez las decisiones que tomaste en el pasado no fueron acertadas, pero hoy sabes qué hacer para asegurar tu futuro y el de tu hijo. ¡A palabras necias, oídos sordos!

8.Tu edad


El tiempo debe pasar, es algo inevitable. Agradece a Dios por un día más, por otro año lleno de experiencias, de prosperidad y de sabiduría. ¡Siéntete orgullosa de esas décadas!, porque la madurez que has adquirido a lo largo de los años nadie te la va a quitar. Valórate y no temas gritar a los cuatro vientos que te amas sin importar cuánto tiempo pase. 

9.Las arrugas


Las líneas de expresión son una prueba de que hemos vivido a plenitud, esas arrugas alrededor de los ojos y de los labios son señal de que hemos reído, que hemos expresado sin temor nuestras alegrías y también las penas. ¿De qué sirve tener la piel perfecta, si no has disfrutado de la vida en realidad? Abraza esas marcas como parte de ti, porque es imposible no tener huellas del tiempo en el rostro. Acepta cada etapa y vívela a plenitud: lo que no rías hoy puede amargarte el día de mañana. 

10.Perseguir tus sueños después de la maternidad


A muchas mujeres las llaman egoístas por querer terminar una carrera después de tener hijos, a otras les dicen irresponsables por continuar su desarrollo profesional luego de convertirse en madres; son duramente criticadas por querer realizar sueños diferentes a ser mamás. No te detengas por comentarios hirientes de personas que no entienden. No eres egoísta por querer vivir tu vida, ser madre no te impide superarte y crecer en lo individual. Sé fuerte y convéncete de que mereces alcanzar todas tus metas, con o sin hijos. 

Para finalizar me gustaría compartirte esta frase de una mujer que ha sido inspiración para muchas, la ex primera dama estadounidense Michelle Obama quien, además de ser madre y esposa, se caracterizó por ser una persona preparada que luchó por su independencia y logró ser una influencia positiva para toda una nación. 

“En lugar de dejar que tus dificultades y fracasos te desalienten, deja que te inspiren”.
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