Por más rebelde que sea un hijo NUNCA dejes de hablarle bonito. Edúcalos con amor


Mucho sabemos sobre los beneficios que trae en la educación de los hijos el evitar los maltratos, las humillaciones y darles amor para que cuando crezcan sean jóvenes felices y llenos de metas. Recuerda que es posible guiar a los niños por el camino de la inteligencia emocional, pero para ello, debemos estar dispuestos a cultivar en nosotros una de las virtudes que requiere mayor madurez: la paciencia. 


Cuando no tenemos el hábito de la paciencia, las cosas lucen complicadas y nos entregamos a lo más sencillo: el hablarle mal a los hijos y convertirnos en personas intolerantes que no entienden el proceso de aprendizaje por el cual están pasando, olvidan lo difícil que es ser frágil y no saber expresar correctamente los sentimientos, pero para eso debemos tomar en cuenta que nosotros como adultos tenemos sabemos exactamente lo que las palabras buenas y malas pueden hacerle a una persona, pero sobre todo a los hijos. 



Nunca dejes de hablarles con cariño a tus hijos, trátalos con respeto, con amor y paciencia, deja de pensar que el amor malcría y pon atención a los siguientes puntos. Es hora de reflexionar con honestidad y preguntarnos ¿Cómo les estoy hablando a mis hijos? ¿Realmente estoy expresando lo que siento? ¿Qué necesitan ellos realmente para ser felices y sentirse amados? Continúa leyendo, tal vez esto te pueda ayudar a contestar lo anterior. 

1. Los gritos y los insultos lastiman su autoestima

Las frustraciones de la vida diaria y la desesperación de los adultos al ver que el niño no entendió una indicación, muchas veces provoca que los padres utilicen los gritos para ejercer presión y hacer que los hijos obedezcan en tiempo y forma, aparentemente alzar la voz funciona, pues el niño pone atención casi de inmediato al escuchar que el adulto eleva el tono de voz, cambia el rostro mostrando molestia y espera una respuesta. Pero el incluir los gritos en la dinámica familiar, como un arma de disciplina efectiva y de uso diario, solamente hará que el niño se acostumbre a los malos tratos de cualquier adulto que use esa dinámica, así como las malas palabras, frases como “no sirves para nada” “Todo lo haces mal” “Parece que estoy hablando con un animal” lo único que logran es dañar su autoestima y provocar inseguridades que se reflejarán a lo largo de su vida. He visto tantos casos de hijos que han sufrido a causa de madres o padres intolerantes, que en lugar de palabras de aliento ofrecen gritos y los humillan, a tal grado que en la adolescencia y edad adulta no son capaces de ver su enorme capacidad y talento, pues sus mismos padres se encargaron de cortarles las alas. 

2. Si el niño ve violencia, aprenderá violencia

Los niños reprimidos por sus padres, que han sido víctimas de abuso verbal, de insultos y gritos aprenden todo eso y lo aplican en su vida diaria, crecen siendo jóvenes rebeldes y tienen comportamientos que los padres tratan de corregir de la misma manera agresiva. Recuerda que “A palabras necias, oídos sordos” lo mismo hará tu hijo si se siente atacado con gritos e insultos, pues con el paso del tiempo los niños aprender a bloquear todos esos mensajes hirientes para poder sobrevivir en un mundo de agresividad y malos tratos. Recuerda que todo lo que le digas a tu hijo hoy, quedará en su memoria por el resto de su vida. 



3. El amor no volverá malcriado a un hijo

Muchos padres confunden malcriar con dar afecto, y el amor es algo que se debe de dar de manera incondicional a los hijos, pues dentro de su desarrollo emocional, es importante sentir el amor y la protección por parte de sus padres. Sin embargo hay que darles amor y atención bien orientada y con límites en cuanto a los malos comportamientos, pues el niño debe aprender que sus aciertos serán reconocidos y sus errores corregidos, por lo que crecerá amado, con una alta autoestima y con buenos hábitos. Educar las emociones de tu hijo es clave para que aprenda que es bueno expresar sus sentimientos como la tristeza, el enojo o el miedo, pero que para resolver esos problemas, es importante hablar. 

4. La disciplina afectiva es el mejor método de crianza

Todo lo que pasa durante la niñez, marcará a las personas de por vida,  por eso es importante aprender a tratar a los hijos con paciencia y amor pero poniendo límites ante los comportamientos reprobables. Se le llama disciplina afectiva a las llamadas de atención y los límites que se ponen sutilmente sin gritos, explicando al niño el porqué está mal tal comportamiento y demostrándole que si hace algo que dañe la armonía y la convivencia del hogar, tendrá consecuencias. 

Debemos aprender a orientar a nuestros hijos de manera positiva, para ello es importante conocer sus deseos y tomar siempre en cuenta que el hablarles bien, amarlos y explicarles con paciencia los hará crecer felices.

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