Mira el escalofriante origen de la palabra “salud”. Jamás volverás a decirla


¿Sabías que el aire que soltamos al estornudar viaja hasta 110 km por hora? Científicamente ésta acción es la principal defensa del aparato respiratorio, pero ¿Te has preguntado por qué decimos SALUD? Ésta práctica es mucho más antigua que tus abuelos antes de ser espermatozoides, las personas llevan haciéndolo desde el año 590, viene del cristianismo, la palabra hace referencia a la bendición de Jesús, específicamente en contra de...


La maldad ha existido desde los tiempos de Adán y Eva, serán muchas las opiniones en cuanto a la existencia de Satanás, sin embargo, cientos de libros religiosos hablan de todo el daño que ha hecho durante la historia, ese ángel que traicionó al creador y provocó que varios cometieran un pecado tras otro, es decir todo aquello en contra del antiguo testamento. 




En ese tiempo las personas que llegaban a tener un estornudo eran contadas, pues aquellos que lo hacían, era porque habían tenido algún contacto con Lucifer, ya sea por medio de pactos, alabanzas o simples pensamientos. Las personas alrededor sabían que ya no era un buen cristiano, los malos espíritus pervertían su alma y una vez de ese lado, ya no había marcha atrás.. 


El mismo efecto como cuando un virus repentinamente empieza a navegar por cada rincón del cuerpo, pero los síntomas iban más allá, no era un simple resfriado, pasaban días en cama, sin fuerza, les daban escalofríos que se sentían hasta los huesos y una mirada perdida que asustaba a cualquiera. Algunas personas los encerraban para calmar sus demonios, pues cuando alguien empezaba con estornudos en alguna parte, curiosamente los crímenes aumentaban en la zona, su voz ya no era la misma, repetían entre dientes frases como: “Tengo que hacerlo, él me lo dijo”. 


Entonces, comenzó  la ola de suicidios, a los que lograban mantener bajo llave, en pocos días se quitaban la vida, pero lo que algunos textos cuentan es que nunca hubo explicación para las aparentes cortadas y latigazos en la espalda de las víctimas, pues eran partes que ellos solos, en cuatro paredes y sin ningún utensilio no podían alcanzar. ¿Habrá sido algún castigo de los malos espíritus por no cumplir los asesinatos? 


Las personas huían de los poseídos, no querían volverse un esclavo del demonio, sólo deseaban que el contagiado pudiera salvarse y entonces comenzaron a decir “Jesús te ayude”, para otros “Que Júpiter te mantenga”, los griegos “Zeus te salve” o el simple “¡Salve!” de los romanos. ¿Qué más podían desearle a un alma atrapada en las garras de Satanás?

El hecho es que al parecer aún el diablo sigue haciendo de las suyas, no perdona climas, simplemente en cualquier día te vuelves un foco de gérmenes estornudando por ahí, y ese “Salud” no te sirve de nada. Al menos no nos dan ganas de ahorcar al primero que se nos pone enfrente…¿O si? 



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